sábado, 25 de octubre de 2008

Te dicen...

"te dicen lo que es bueno y lo que es malo, pero ni los vientos son cuatro, ni siete los colores, y los sarzales crecen junto con las flores..." Joan Manuel Serrat

... y todos dicen algo, y todo es un mar confuso donde la realidad se disuelve y entremezcla con las infinitas miradas de la cámara. Y las cámaras abundan, los ojos se multiplican... recuerdo un laberinto de espejos en Bs.As. en la lejana niñez... cómo salir si ya no sé quien es el real y quien el reflejo?. Las palabras se aglutinan transformadas en unos y ceros por un aire poblado de microondas, ¿cuándo estarán a punto los cerebros?, ¿qué harán los vampiros respecto de la alcoholemia?.
Me miro en la calle que la lluvia ha vuelto espejo, la lluvia sigue siendo real, te moja, no pregunta ni dice nada, te moja porque sí, se organiza sobre el pavimento para construirte un reflejo precario pero cierto, sin brillos ni velocidades, sin ofertas ni vidrieras impactantes... una vez, hace milenios, dije en un poema adolescente que cuando mi pueblo se hiciera demasiado grande como para ocultar la luna, y el cielo fuera olvidado por los escaparates me iría a otro lugar..... y aquí estoy: fotografiando bulevares!..... sí marce, te estás poniendo viejo y pelotudo.... o tal vez siempre fuiste viejo..... o tal vez siempre fuiste pelotudo, o mejor aún: siempre fuiste ambas cosas. Debe ser por eso que siempre me gustó mirar el río, porque no te dice nada, e incluso se resiste a reflejarte, te quiebra la vanidad entre imprevisibles remolinos, y corre y no se queda, se va calladamente sin siquiera saludar. Corre sin repetirse, no regresa, no es el mismo (Heráclito y esas cosas), y ni le duelen esos carteles de luz obscena que le rompen la penumbra y que a mí si me duelen por él. Y desoye la cháchara mundana de risas alcohólicas y motores que se deslizan metódicamente hacia la nada.
Camino y nado, nado y camino.... y me sumerjo en mi memoria-verdugo, esa que me deja solo siempre....
"-¿te acordás cuando.....
-no."....
vuelvo entonces a andar y a desdecirme la cabeza y a lavarme los oídos de los dichos del mundo, que ya son demasiados, casi diría que más "demasiados" que los carteles, que las cámaras, que los riesgo-país, y que los malos actores que se la pasan haciendo de sí mismos. Camino entre el fastidio del mundo (cara ojerosa de Mafalda, lengua al costado) y lo que dicen las lenguas, no malas sino estúpidas, movidas por la inmediatez que les confieren sus anteojeras de educación-pacata-pseudorrevolucionaria-arrepentida, de algún que otro representante del pueblo venido a más, o de algún anarquista zurdo devenido en productor sojero-social-solidario, que derrama leches de todo tipo (sí, esa también) y derrama animales para los pobres de espíritu y estómago, ¡no vaya a ser que el precio baje!... "aquí me pongo a cantar...." dijo Fierro.... y sí, Martín, que otra cosa!, salvo irnos por el bulevar hasta sentarnos a mirar el río, que no dice nada.

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