domingo, 15 de marzo de 2009

Perdón Gaviota, no quise....

herirte el vuelo, ni quitarte los peces que ganaste... pasa que justo ese poema (el único) es en realidad para alguien especial, pero el error es mío al hacerlo público. Trataré de suavizar la crueldad de mi poema "espantatorio" y sanar tus alas, del único modo que sé: con la palabra.
Creyendo que podía herir, puse mis disculpas al pie, pero vuelvo a reiterarlas, con la esperanza de que sigas volando por aquí. Te recibo y te espero con mi cielo nocturno (seguro estoy de que tienes la misma pasión que Salvador, y la oscuridad no será una muralla) y mis playas abiertas. Gracias por tu vuelo, volá tranquila y seguí diciendo lo que sientas, bien decís: "el cielo de todos"... pero fuiste justo a un rincón sin demarcar como privado. Un abrazo desde el aire azul de la noche.

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