domingo, 15 de marzo de 2009

Un amigo poeta

Mario Vasconi es ingeniero, acostumbrado a los cables, los voltajes y las fórmulas; mas tiene blando y trasparente el corazón. No digo esto sólo porque es mi AMIGO en el rio, en la risa, en la pena, y en millones de fogatas, y hectolitros de tinto (y alcoholes diversos), sino porque es capaz de escribir muy bellamente, con lo siguiente doy fe:

SILENCIO

Mi silencio contiene ruidos del alma contra el amor.

Equilibra vacilaciones del pensamiento sin apoyo.

Humedece invenciones en ciernes, prohibidas.

Mi silencio resume ensayos de felicidad

resueltos en algunas sonrisas,

solas y lejanas a mí,

como estocadas al dolor,

esporádicas y difíciles,

destellos de muda locura.

Mi silencio acepta la música, la adora.

Mi silencio está creciendo con pies sin huella.

Es intangible e inaudible,

como buen silencio amigo.

Quise saber su tamaño:

mide al menos una noche de largo

por un océano de largo

por un cielo de largo.

En cuanto al ancho, sacando mi alma,

queda casi la nada.

La altura de mi silencio fue así:

corrupta e invariablemente despareja.

No me manejo bien con ella,

ya no la necesito…

ni la extraño,

aunque la amaba.


Buenos Aires, 23 de mayo de 2008

Mario Edelmiro Vasconi


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