jueves, 27 de agosto de 2009

Laberinto




y me voy y me vuelvo
me reflejo en el millón de espejos
atravieso los sucios vidrios de los días
a pura mirada limpia
y me voy hacia afuera, nada más
que con la pura mirada limpia
y regreso y me voy pero todo es adentro
aquí donde nacen los gritos
aquí donde me aturdo conmigo
y me voy y me vuelvo
me golpeo en reflejos que prometen salidas
hacía el cielo sin nada
hacia el cielo con brisa
pero giro en mi cúbico metro
del adentro sin aire
y me voy y me vuelvo
y veo la luz de afuera desde adentro
siempre adentro

alguien se robo el cartel verde
y tropiezo en reflejos y promesas de afuera

lo construí yo mismo, lo confieso
con mis eternos vidrios y este canto de espejo
como queriendo ser el agua
pero es un agua quieta, inmóvil,
un lago de adentro que se va y que se vuelve
por adentro, desde adentro y sin afueras

pez que se refleja en sus paredes de siempre
va y viene, va y viene
por adentro creyendo andar el río
ilusión de un espacio que no es cierto

muro cruel que me deja ver afuera
yo te hice de vidrios y de espejos
y me encuentro y me golpeo conmigo
y a veces creo salir y la luz parece cierta
y me voy y me vuelvo pero no salgo
y me duelen la frente y la nariz

y los días son vidrios que creo atravesar
y yo soy los espejos y la nada
y la burla de mí, multiplicada
y me voy y me vengo sin salir
reflejándome, golpeándome, burlándome
yéndome, volviéndome...
hay luz afuera, y cielo sucio de adentros
y de vidrios gastados
hay luz adentro que es copia infiel
y copia infiel de los días en espejos
ríos endurecidos, mares quietos, cielos sucios
empañados reflejos de mí
ese que va y que vuelve como un río quieto
y se burla de sí yendo y viniendo...

alguien se robó el cartel verde
y ni mira ni se burla desde afuera.






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