viernes, 27 de febrero de 2009

No, Gaviota... (se equivocó la Gaviota.... se equivocaba)


("Se equivocó la gaviota, se equivocaba...")

Por ir al norte
confundiste el sur con el olvido
y aleteaste creyéndote en el viento
y al final era un río de nieve mentirosa.

("Se equivocó la gaviota, se equivocaba...")

Por atrapar al pez de mi poema
lo cortaste, cruel, en la mitad
creyendo así, volverlo pájaro...
("que la noche, la mañana...
...Se equivocó la gaviota, se equivocaba...")

Creíste que el mar era el cielo...
y está bien: así es con las gaviotas.
Pero en el cielo-mar
de mi corazón azul-marino
es siempre medianoche,
y las gaviotas (salvo Juan Salvador)
no vuelan en la oscuridad.

("Se equivocó la gaviota, se equivocaba...")

Estás en la penumbra, gaviota,
en la nada absoluta
de una playa que no ves
entre olas ajenas y nocturnas,
en la NADA de Mar
y su arena infinita.

("Se equivocó la gaviota, se equivocaba...")

No te quedés, volvé al día
donde el cielo no tiene maquillaje.
Escapá de la sombra filosa
de mis versos-arrecifes

(...creyó que un verso era el aire,
que mi llanto el viento sur...)

No te duermas en la orilla de esta NADA,
ni en la cumbre de mi rama....
...no te equivoques más.


(gracias lo mismo, y perdón)