jueves, 7 de mayo de 2009

EL ESTILÓBATO III: DESPERTAR


"...Rojo sobre amarillo, volverá mi corazón azul marino (marinero)

Lleno de grietas…imperfecto y sombrío

como un viejo bulevar.

Rojo sobre amarillo… anaranjado…

rayo verde (esperanza dicen…) sobre el mar

de la memoria más celeste…

¡amanece!


Y finalmente, llega la mañana...

siempre llega.

Rojo dentro de amarillo, corazón dentro del sol...

horizonte anaranjado

y mi corazón azul-marino se va poniendo celeste.


¡Amanece!
...BUEN DÍA te decimos, Estilóbato, aquellos que estuvimos esperando en una larga noche polar de un año largo, con las canciones y las guitarras en letargo...
BUEN DÍA te decimos los que andamos derivando por estaciones de esperanza y desencuentro... por madrugadas inciertas, entre latigazos de luces desalmadas y motores que insultan el sueño de las aves...
BUEN DÍA... saludo al sol de ese galpón gigante y amarillo, que ahora tendrá un corazón rojo, donde podremos volver a latir nuestro canto, nuestro decir... paloma que se posa sobre una rama de silencio anaranjado.











Parece que una migración de pájaros desplazó un poquito a la Casa-Corazón mientras dormía, que como todo buen corazón estaba en un costado... sigue estándolo, pero un poco más al centro; aunque a la orilla del centro, al costado de la vía, al costado de la estación, y en el costado del centro de cada uno de nosotros, los que estuvimos nadando en el insomnio polar; con los latidos dormidos y las manos demoradas sobre cuerdas que no llegaban a la luz de la mañana.
Inesperada flor que se abre en esta primavera al revés, una flor serenamente bella, golondrina subversiva, opositora del frío desierto de asfalto y hormigón, del sol endurecido de vidrieras y de estrellas eléctricas que no entienden de dibujar de a poco el atardecer.

Mi hijo te bautizó "Casa Roja", cuando me preguntó "¿cuándo vamos a volver?", y yo te pinté colores de palabras una madrugada cuando pasé a pecho abierto por tus puertas cerradas...
...lejos estaban entonces mis lágrimas del día, de este día de risa, en el que, esperando que tus duendes se despierten uno a uno, te decimos BUEN DÍA ESTILÓBATO!

¡AMANECE!


(... pronto hijo, pronto.)