jueves, 20 de agosto de 2009

ANIVERSARIO...



...y sí, ahora en agosto, porque al parecer me pasa como a don Manuel Castilla que escribía: " Me sé quedar a veces lleno de lejanías/ suele ser en agosto cuando los atardeceres/ son de un barro sangrante..." más o menos recuerdo eso, y más o menos para esta fecha (aunque en el blog la primera entrada es de setiembre pues la de agosto la borré) para ésta fecha digo, en algún atardecer de barro herido, decidí dejar algunas de mis lejanías en este sitio, con la única intención de que quedaran aquí al abrigo de todo, aunque el sitio siempre fue público, nunca imaginé que alguien pasara y se asentara, que releyera, en fin, que, como en algunos casos... se hiciera seguidor!!!, pobres... gracias, pero les aseguro que están siguiendo al viento!, pero bueno, gracias de nuevo.
Confieso que en algún momento de enojo conmigo (que son bastante frecuentes) casi borro todo y desaparezco... pero aparte de los nobles seguidores, están también los amigos que no siguen oficialmente pero sí en silencio, y a veces aportan y a veces también como me han dicho, necesitan leer mis lejanías para acercarce un poco... a mí o al recuerdo que les traen mis palabras... me sigo quedando un poco por ellos entonces, toda vez que mi palabra dibuje algo en algún corazón, será motivo de sobra para quedarse. Todos tenemos nuestras lejanías, pero a veces compartidas se endulzan un poco y uno ve orillitas de luz, aunque esté todo nublado, o aunque sea siempre noche.
Y es así que hace un año se han venido enganchando cosas de la correntada de la vida, que van quedando amarradas como las hojas que lleva el río cada otoño, que van quedando a la orilla de éste río que es mi vida, o a la orilla quizá de algún otro río, andá saber quién más anda por aquí aparte de los que sé... que andan y que se asientan como aquella pobre gaviota espantada, o aquellos besos anónimos del viento, que sin quererlo me nutren para seguir aporreando este teclado.
Este precario pero fiel mapa de mi corazón, es una copa en alto entonces, para quienes desde la luz o de la sombra compartan de tanto en tanto este camino que voy haciendo, con combustible de insomnio, ilusiones y derrotas. Sólo intento que con estos retazos del alma que van cayendo, que van naciendo; con estos girones de mí que van asentándose de a poco, se alimenten otros días y otras flores, para que cada lejanía de barro sangrante, cada sombra fantasmal del bulevard, se trasmute en mañanas sanas, limpias de llanto, en alas de risa que que nos empujen a cualquier cielo mejor.
No sé si felíz, pero buen cumple, a este refugio de mí y de quien de algún modo, me pone su mano en la espalda.
Gracias.

Marcelino


lunes, 17 de agosto de 2009

a un click



ahí nomás a un click...
el día encendido
a pesar de cualquier hora
a pesar de cualquier nube
latiendo al compás de un ícono amarillo
un sol de pixels, una pantalla de ficción
ciencia del alma que ablanda el monitor
deformado en sueños de ave y aguacero.

ahí nomás a un click...
agua fresca de tu letra correntosa
por donde me fui, lejos... lejos...
a la raiz del agua que no duerme
a curiosear la hondura de tu sueño.

ahí nomás a un click...
crueldad dulce de luna que se esconde
tras infinito mostrador del horizonte
y los dedos como duendes perdidos
laberinto de tecla y diapasón.

ahí nomás a un click...
desnudo al corazón tonto y borracho
va una canción incontenible
palabra callada, letra distante
callada boca, click parlante...

ahí nomás...
ya no suena el click
pero un ícono nublado
recuerda el compás de día encendido
a pesar de cualquier nube,
a pesar de cualquier hora,
cuando era amarillo,

y creeme:
aún siento el calor de su latido.



(...le tuve miedo al invierno,
aún con tu recuerdo lleno de sol.)