viernes, 4 de enero de 2013

Un día de repente...



y de repente te amanece.......
y encontrás esa corriente que siempre buscaste
la que te mueve los sueños y construye remolinos
la que te da vuelo y nado 
y te lleva siempre hacia adelante
y está al medio de todos tus días
la que calma la sed de tus orillas
y hace que todo viva

un día te amanece y el camino se ha curvado suavemente
la lengua de la corriente lo tuerce blandamente
y le calma la sed de aquellos días secos... 
y juntos penetran el horizonte decididos
y se cambian las luces de la noche, las del miedo
y se cambian los brillos menores que confunden la sangre
las flechas de luz que hieren las sombras duras de las calles
y la luz verdadera se abre paso
creciendo y eclipsando a las luces del miedo
devolviendo el color imperceptiblemente

un día de repente despertás y estás vivo en el medio del río
y mirás a lo lejos a los brillos de la luz que nació desde el miedo
y ves dormir las sombras que te tuvieron preso
y sentís que tus brotes se despiertan olvidando el frío
y el temor es una cáscara seca que lleva la corriente
un brote que ya tuvo su otoño y ahora es un recuerdo que cruje mansamente
una sombra en las sombras
y caminás derecho con la sola curvatura del agua
que te ablanda el paso

un día de repente ves el color por fin de tu sueño despierto
el rincón anaranjado 
la orilla que entibia el azul de la mañana
el fulgor que abraza y mezcla toda sombra
el resplandor que edifica los reflejos
que asusta a las sombras
pero que no las daña
sólo les canta una canción de cuna
y todo vuelve a ser
una mixtura de imágen y reflejo
en medio de un silencio
de pájaros que ya están por salir
silencio...
preludio del llanto de nacer
del grito de la sangre 
en un candil de flor
silencio dormido en la palabra,
el diálogo, la mezcla, el beso...
de la sombra tiernizada, el color, la corriente,
el cielo, el aletear, la promesa...
el encuentro, el por fin....

y sabés muy desde adentro
que la corriente encontrada
te conduce a la mañana.



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