sábado, 6 de septiembre de 2008

El estilóbato

.....¿qué será ese lugar con nombre de parte de templo griego?....
bueno, una noche de otoño lo conocí, me invitaron a cantar...creo que era (es, está dormido), una nave, sí, una nave que abordé al final de un día.... esos días, viste "a hard day´s night", luego de kilómetros de rutas y varias horas de clase, y encima de eso o por detrás, la mochila de uno: estaba enamorado, me sentía traidor, mala persona, incongruente, indeciso y todos los "in" negativos que haya por ahí. Había sombras por todos los rincones de mi adentro... ¿será por eso que esa media luz del lugar me hizo sentir como en mi casa?...
me pareció que en esa nave había nacido, o por lo menos la conocía desde tanto tiempo atrás que ni tenía conciencia, me sentí de repente, apenas ingresé, como más liviano...¿ingravidez del espacio o del alma?...andá a saber. El caso es que la nave en cuestión, no parecía ser una nave, se asemejaba más bien a un bar de trampas, con algunas mesitas con velas, donde lo más tecnológico era una consola de sonido prácticamente casera.
Y los tripulantes?, me preguntarán algunos curiosos (ya quedan pocos pero hay),bien, los tripulantes no son de este planeta... o en todo caso vienen del futuro, un futuro en el que se haya erradicado la estupidez, como se hizo con la viruela,¿te acordás?, ojalá pase. Esta gente, como dije, no son de por aquí o de por ahora, no. Pero lo disimulan muy bien. Tocan la guitarra, cantan, bailan, te sirven algo para humedecer la garganta... te lo venden, como para confundirte más: ¡a quién se le va a ocurrir que representantes de civilizaciones avanzadas recurran al vil metal, como cualquier hijo de vecino!, pero bueno, lo hacen. A mi no me cierra que sean sólo unos pibes comunes y corrientes... yo que tengo casi diez años seguidos de Uritorco, Huertas Malas, Terrones y Quebrada de la Luna, sé de qué hablo. Y eso sin contar toda la literatura afín con la que hasta llegué a indigestarme.
De todos modos el lugar era/es/será bueno, un lugar donde tu hijo se duerma, y después quiera volver, no ha de ser malo ¿no?. Una casa con el interior pintado de rojo, donde algo hacía/hace/hará, que te sientas bien sin saber muy bien porqué, quizá porque con ese color de corazón (el que se ve en la foto)el corazón de cada uno puede ver mejor, como decía El Principito.
Y también estaba/está/estará la extraña mixtura de aromas de ¡sahumerio y empanadas!,
esa mezcla que nos refleja a mi y a otros especímenes parecidos que merodeábamos las madrugadas de la nave, esa irreverente yuxtaposición de intelectual y atorrante suburbano. Licenciados en callejear hasta que salga el sol, expertos en deportes y metafísica, en fin, "peritos en lunas" como decía Miguel (Hernández).
Y no hace mucho, la nave cerró las puertas, y a mi, que querés que te diga... me puse mal, aunque en el fondo sabés, que no murió, sólo que está dormida, pero igual... estaba esa sensación... viste cuando sos chiquito y tu mamá se va a dormir, viste la angustia, sabés que no se ha muerto, pero te deja por un rato.... bueno, así....
También se me ocurre que en realidad no se durmió, o que, igual que El Principito, aprovechó una migración de pájaros para irse a otro lugar.
Sea lo que sea, una nave, una ventana, un puente hacia mundos mejores, invito a aquellos curiosos que todavía quedan, a estar atentos y a salir a caminar porque sí, sin rumbo definido, en cualquier día de la semana, a cualquier hora de la madrugada.... por ahí, sin siquiera pensarlo encuentran una puerta entreabierta y una luz suave adentro que los absorbe,y una música como lejana... pasen con confianza, se sentirán más livianos, como si dejaran por un rato la mochila.
Ese lugar, si huele a sahumerio y empanadas, e intenta parecer sólo una casa vieja donde se canta, se baila, se actúa... pero podés reirte y llorar en el lapso de minutos,y podés desenamorarte y enamorarte la misma noche, y querés seguir volviendo cada noche sin entender qué te arrastra.... ese lugar fue/es/será el espacio que tiene el nombre de una parte de un templo griego: El Estilóbato.

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