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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Nito

 ...tus ojos eran dos soles negros 

en la madrugada

y nos dijeron adiós

dos pares de manos sostuvieron tu cabeza

mi hijo y yo


dejé que el sol del mediodía

te calentara el cuerpo frío

y un pozo de veinte minutos

te recibió en sus brazos


me han golpeado dos soles negros

con potencia de boxeador experto

anduve grogui todo el día

ando en la niebla del dolor

ando en la niebla del silencio

ya no está tu voz de bisagra oxidada

ni tu cercana espera, siempre al borde de mis pies


todo parece un sueño

y cada vez que despierto 

entiendo que no lo es.




quizá un día nos volvamos a ver. 

¡Buen viaje compañero!. Siempre te extrañaré.


las cenizas de la Ñata, tu dueña original, señalan el lugar donde reposas; la Nita, tu compañera de casa mira el silencio donde duermes... y yo con nubes de lágrimas no sé qué mirar ni qué escuchar. 




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