Una vez un árbol
Tuve una vez un árbol
o quizá más
pero recuerdo siempre
a aquel pequeño salvaje
que me arañó la piel
lo recuerdo más
no sé si en las heridas
o en la tristeza de arrancarlo
de aquella orilla de la ciudad
para llevarlo preso
a la cárcel de mi patio...
allí murió de niño
entre horizontes de pared.
Tuve una vez un árbol
también otros
sauces del río,
paraísos de veredas infantiles...
pero a éste lo robé del suelo
y por eso lo recuerdo siempre
y también por sus espinas en mi piel
y en mi alma de ladrón
y carcelero.
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