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Palomita de arcilla

 Allá a finales del 2013 me contaste de una palomita de arcilla que hiciste en un taller de cerámica y que nunca volviste a encontrar. Me vino la inspiración y me salió una historia y una canción. Y hoy casi 12 años después estás aquí a mi lado, compañera de vida y viajes y aventuras que siguen volando.  Creo que aquella palomita merece un homenaje aquí, en este sitio donde fui plasmando el mapa de mis andares.    Sueño de paloma de arcilla 7 de enero de 2014 a la(s) 13:45 Una paloma rígida de arcilla que pasó por el infierno aburrida en la sombra del suelo que le duele nunca perdió la esperanza de volar y no se quedó de alas cruzadas aunque estaban quietas por diseño más que por ganas el cielo le temblaba en la mirada mientras le dolía el suelo las patitas con hambre de ramas las plumas ausentes en la ausencia del duro volar de la cerámica ¿qué es esta jaula que me duele y no veo? preguntaba a sus días de repisa ¿qué son estas paredes ...

Posibles caminos al cielo

... a veces he llegado al cielo por ahí... a veces me he caído.
Vocación de tropezar en cantos de palabras rodadas para buscar lo que no se explica, vocación de cantar porque sí, de dar porque sí rodajas del alma, girones de todos mis sueños.
Aprendí de los perros errantes del bulevar, de la madrugada
a caminar a ningún lado, a no cambiar nada por nada (eso es humano).
Subo al cielo cuando puedo,
caigo de él cuando debo.
No me siento a la derecha de nadie, ni allá arriba ni aquí abajo y no quiero que nadie se siente a mi derecha, sencillamente porque no existen ni izquierda ni derecha, ni arriba ni abajo.... así es el cielo, sin direcciones, sólo aire que te sostiene... caer o subir son sólo sueños, no mucho más asibles que lo que dicen esos caminos de nylon, no mucho más concretos que aquellos resbalones de mi voz por esas paralelas cantarinas... gauchos de innumerables latitudes saben esto y lo han sabido, y han estado en el cielo de su canto sin subir, sólo cantando... y creo que ya somos legión, y los pájaros perdonan la barbarie de las jaulas y el insulto-munición sólo por ese canto derramado porque sí, sin trueques, sin retribuciones, sin esperas; como el camino incierto de millones de perros del bulevar que no van, ni fueron, ni irán a ningún lado, por el cielo sin arribas ni abajos, sin derechas ni izquierdas......... el cielo porque sí, ese al que llego y desde el que a veces caigo.

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