Ir al contenido principal

Destacados

Palomita de arcilla

 Allá a finales del 2013 me contaste de una palomita de arcilla que hiciste en un taller de cerámica y que nunca volviste a encontrar. Me vino la inspiración y me salió una historia y una canción. Y hoy casi 12 años después estás aquí a mi lado, compañera de vida y viajes y aventuras que siguen volando.  Creo que aquella palomita merece un homenaje aquí, en este sitio donde fui plasmando el mapa de mis andares.    Sueño de paloma de arcilla 7 de enero de 2014 a la(s) 13:45 Una paloma rígida de arcilla que pasó por el infierno aburrida en la sombra del suelo que le duele nunca perdió la esperanza de volar y no se quedó de alas cruzadas aunque estaban quietas por diseño más que por ganas el cielo le temblaba en la mirada mientras le dolía el suelo las patitas con hambre de ramas las plumas ausentes en la ausencia del duro volar de la cerámica ¿qué es esta jaula que me duele y no veo? preguntaba a sus días de repisa ¿qué son estas paredes ...

A veces la noche...

Hay veces en que la noche parece querer decirnos algo. Hace años que me pasa, salgo a mirar para arriba... y no sé... algo en el aire, en el modo en que las estrellas pestañean, algo diferente en la luz. Esta noche por ejemplo, en la que la luna amenaza irse a dormir temprano, dejándonos a merced de la tormenta que a la tarde hacía guardia en el horizonte, liberando el espacio azul por donde uno podría caerse si no tiene la precaución y buena costumbre de caer antes al sueño. Miro para arriba y pregunto sin hablar, mis ojos son mil signos de pregunta... uno por cada año que pregunté... aclaro que hasta ahora nunca tuve respuesta, y creo que nunca la tendré, pero no importa; eso me alienta a seguir mirando cada tanto. Tal vez nunca obtuve respuesta porque nunca pregunté concretamente, aunque recuerdo a veces haber proferido en voz alta: "¿que pasa?, ¿que te pasa cielo que tus luces son como ojos?, ¿qué pasa infinito?... ¿qué querés decirme noche?..." y así, por décadas, y sigue pasando. Andar caminando por ahí y detenerme a mirar para arriba y sentir la mirada del universo... no intimidante, más bien la de un amigo que te observa a ver qué nueva tontería emprenderás, pero que no te dice nada, te deja hacer sin juzgar. No tengo dios ni dioses, nunca los tuve, pero a veces pienso que eso que siento podría ser algo así: sin medida, incomprensible, inasible, fuera del lenguaje, incluso el de los gestos y más aún: el de la música; la que aparentemente está más cerca de las profundidades conectadas de uno y el espacio y el mar y la tierra. Un dios sin las caretas que le imponen los hombres, un dios que ni siquiera se resiste a ser comprendido pues está más allá de aquello que podemos admitir como luz o como sombra... no sé, podría ser un dios indiferente, o vengativo, o misericorde, o sectario, pero de todos modos podría ser también curioso, como yo lo soy con las hormigas por ejemplo, a las que cada tanto observo... mientras en algún momento una de tantas dirige sus antenas hacia arriba (hacia mí)... ¿sentirá acaso esto mismo que yo siento: que algo pasa en el cielo, que alguna pregunta se formula en un nivel de pensamiento que no llega a inteligir?...
No lo sé. Sí advierto que a veces la noche no es como siempre, a veces parece querer decirnos algo.

Comentarios

Entradas populares