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Palomita de arcilla

 Allá a finales del 2013 me contaste de una palomita de arcilla que hiciste en un taller de cerámica y que nunca volviste a encontrar. Me vino la inspiración y me salió una historia y una canción. Y hoy casi 12 años después estás aquí a mi lado, compañera de vida y viajes y aventuras que siguen volando.  Creo que aquella palomita merece un homenaje aquí, en este sitio donde fui plasmando el mapa de mis andares.    Sueño de paloma de arcilla 7 de enero de 2014 a la(s) 13:45 Una paloma rígida de arcilla que pasó por el infierno aburrida en la sombra del suelo que le duele nunca perdió la esperanza de volar y no se quedó de alas cruzadas aunque estaban quietas por diseño más que por ganas el cielo le temblaba en la mirada mientras le dolía el suelo las patitas con hambre de ramas las plumas ausentes en la ausencia del duro volar de la cerámica ¿qué es esta jaula que me duele y no veo? preguntaba a sus días de repisa ¿qué son estas paredes ...

La lluvia

Alguna vez, le di a alguien los poderes de la lluvia, (me considero con ese don, toda vez que cualquier cosa que tenga que ver con el agua, sea la de lluvia, del río, de laguna o del mar siempre de un extraño modo me cautivó, sin siquiera detenerme a pensar porqué.) creo que esa persona debe haberme considerado un loco, o quizá peor: un estúpido... o quizá mucho peor: ambas cosas...  no importa, ya se los di, lo que se da no se quita. Por ello aquí expongo el acta mediante la cual dichos poderes transferí un día... ¿triste o feliz?... ya ni lo sé, lo único que sé, la única certeza es, entre las pocas que me quedan, que nunca más le daré estos poderes a nadie.


Te han sido conferidos los poderes de la lluvia. Por lo tanto desde hoy hasta la eternidad, podrás hacer lo siguiente:


1.        Ayudar a cruzar la calle a barquitos de papel que han quedado encallados en cordones secos.


2.        Andar libremente por las terrazas y molestar a los gatos que trasnochan.


3.        Escurrirte por los árboles y producirle insomnio a la comida de los gatos.


4.        Tamborilear sobre los techos de chapas de los dormitorios, y mejorar la experiencia del sueño y del amor.


5.        Dibujar a tu antojo tus caprichos sobre los vidrios de las ventanas, y que casi nadie te preste atención, salvo aquellos que acostumbramos a mirar la lluvia porque sí.


6.        Liberar de huellas de caminatas, las veredas y arrastrar hacia el río sus melancolías junto a los barcos de papel mencionados arriba.


7.        Sugerirle que eres sonrisa, a algún loco que cuando llueve le da por escribir. De este modo tus poderes serán transferidos (sin perderlos) a quien, sin darse cuenta,  le sonría de algún modo a ese loco, cuyos barquitos de papel, hayan quedado varados por ahí.


Como habrás visto, son poderes bastante módicos, inclusive hasta inútiles. Por esa razón es posible renunciar a los mismos, dicha renuncia no te perjudicaría en modo alguno, hasta creo que sin ellos podrías ser más feliz.


La autorización de este documento es sencilla: una vez impreso, se expone a una noche de lluvia hasta que quede borroneado (en el lenguaje de las amas de casa se dice "destiña"), una vez seco, se construye con él, un barquito de papel, y se deja a la orilla de cualquier calle (si es de tierra y cercana al río, el trámite se verá notablemente agilizado).




...debería firmar esto como El Loco, o como El Estúpido... o como El Ambas Cosas, porque quizá aquella persona que recibió este legado, podría llegar a tener razón.
















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