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Palomita de arcilla

 Allá a finales del 2013 me contaste de una palomita de arcilla que hiciste en un taller de cerámica y que nunca volviste a encontrar. Me vino la inspiración y me salió una historia y una canción. Y hoy casi 12 años después estás aquí a mi lado, compañera de vida y viajes y aventuras que siguen volando.  Creo que aquella palomita merece un homenaje aquí, en este sitio donde fui plasmando el mapa de mis andares.    Sueño de paloma de arcilla 7 de enero de 2014 a la(s) 13:45 Una paloma rígida de arcilla que pasó por el infierno aburrida en la sombra del suelo que le duele nunca perdió la esperanza de volar y no se quedó de alas cruzadas aunque estaban quietas por diseño más que por ganas el cielo le temblaba en la mirada mientras le dolía el suelo las patitas con hambre de ramas las plumas ausentes en la ausencia del duro volar de la cerámica ¿qué es esta jaula que me duele y no veo? preguntaba a sus días de repisa ¿qué son estas paredes ...

El quinto bulevar




(click para escuchar) 
El quinto bulevar

no tiene una pequeña terminal

ni todo iba mejor en una esquina 
le duele una herida en la mitad
por donde fluyen sueños de motor
y algún grito de alcohólica trasnoche


El quinto bulevar 
tiene casas ancianas y ese umbral
que quiebra una canción justo en el medio
de un llanto de duendes sin hogar
y allí dibuja insomnios de papel
mi rayuela de música y asfalto


Allí duda la ley de tu camino
pregunta si tu cara es de verdad
sospecha del corazón sin uniforme
condena su paso sin motor
y el insomnio de amor es un delito


El quinto bulevar
sin canto ni vereda de Chopin
pateó un grito de gol en una punta
y en la otra algún error municipal
la flor ilusa, vil ciencia-ficción
marchita en un semáforo callado


Al quinto bulevar
le sobran los adioses de estación
y su alma paralela al tren maldito
recorre los andenes de mi edad
donde descienden sueños sin final
pasajeros de místicas tormentas.








Comentarios

Mario E. Vasconi ha dicho que…
El quinto bulevar transcurre
paralelo a los sueños
y oscurece el andar
de la luz encandilada.

Rejas adentro el misterio
del tren y sus despojos,
del adiós quebranta todo,
sin partida ni parada.

Por el filo de los capiteles
las olas metálicas y sus ruidos
también quintuplican los efectos
de traicioneras distancias.

Al quinto cantero sin flechas
si lo cruzás te quedás
pero lo seguís y te vas,
te vas te vas, te vas te vas...

Si el quinto bulevar
fue nombrado por tu amigo
entonces podrás volver,
pero volver...

Voy llegando, mi amigo,
sobre tu fantástica creación,
espero saludarte...
y que me reconozcas.

Tran tran, clac clac
tran tran, ...enviar.
Marcelino Martini ha dicho que…
epa! recién me percato de esto, es que ando disperso vio... ahora le digo: ud. cada vez escribe mejor... como diría mi amigo el cubano: "¡está de pingas compadre!"

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