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Palomita de arcilla

 Allá a finales del 2013 me contaste de una palomita de arcilla que hiciste en un taller de cerámica y que nunca volviste a encontrar. Me vino la inspiración y me salió una historia y una canción. Y hoy casi 12 años después estás aquí a mi lado, compañera de vida y viajes y aventuras que siguen volando.  Creo que aquella palomita merece un homenaje aquí, en este sitio donde fui plasmando el mapa de mis andares.    Sueño de paloma de arcilla 7 de enero de 2014 a la(s) 13:45 Una paloma rígida de arcilla que pasó por el infierno aburrida en la sombra del suelo que le duele nunca perdió la esperanza de volar y no se quedó de alas cruzadas aunque estaban quietas por diseño más que por ganas el cielo le temblaba en la mirada mientras le dolía el suelo las patitas con hambre de ramas las plumas ausentes en la ausencia del duro volar de la cerámica ¿qué es esta jaula que me duele y no veo? preguntaba a sus días de repisa ¿qué son estas paredes ...

la creciente

y pasó la creciente  viejo...
la corriente quieta de mis verbos en la orilla
un sueño de anzuelos inmóviles
de un día que te fuiste
la mañana fría y bella
la tarde gris de tus cenizas en el agua

y hoy la casa grande con la vieja sola
el fuego aún calienta los martillos
con los que ejercito mi torpeza...
(mucho siempre me sigue saliendo al revés)

...y ya ves, después de la creciente
las riberas exhaustas, silenciosas
recuperan sus pájaros de a poco
y tropiezo y me embarro como siempre

la creciente me arrastró por intensos bulevares
y aquí estoy silencioso y quieto
y a veces pareciera que escucho tu canto
y tu silbo en el viento
 
la creciente me dejó la arena lisa
la quieta arena de mi sangre está en el fondo
dormida de otoño con recuerdos de guitarra

la playa está serena, sólo la agita el palo-lápiz
tu astilla dibujando tu silencio
mientras miro callado la corriente
la playa, mis brazos, mi canto
el corazón de tosca
el sauce que llora por costumbre
y mi costumbre que llora por orillas
las que cada tanto barre la creciente.


(tu astilla juega con el agua 
y su poca vocación pesquera,
 pero guarda tus peces como cantos
y junta las piedras de tu nombre
comiendo algunas moras
o llorando como sauce)


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