Ir al contenido principal

Destacados

Palomita de arcilla

 Allá a finales del 2013 me contaste de una palomita de arcilla que hiciste en un taller de cerámica y que nunca volviste a encontrar. Me vino la inspiración y me salió una historia y una canción. Y hoy casi 12 años después estás aquí a mi lado, compañera de vida y viajes y aventuras que siguen volando.  Creo que aquella palomita merece un homenaje aquí, en este sitio donde fui plasmando el mapa de mis andares.    Sueño de paloma de arcilla 7 de enero de 2014 a la(s) 13:45 Una paloma rígida de arcilla que pasó por el infierno aburrida en la sombra del suelo que le duele nunca perdió la esperanza de volar y no se quedó de alas cruzadas aunque estaban quietas por diseño más que por ganas el cielo le temblaba en la mirada mientras le dolía el suelo las patitas con hambre de ramas las plumas ausentes en la ausencia del duro volar de la cerámica ¿qué es esta jaula que me duele y no veo? preguntaba a sus días de repisa ¿qué son estas paredes ...

Una vez un perro

Había una vez
mejor dicho, Tuve una vez;
porque parece un cuento pero no lo es tanto,
Tuve una vez un perro, digo,
que perseguía gorriones al amanecer
como si fuesen sueños
era feliz aunque ninguna vez
hubo cazado alguno,
placer de saltar para atrapar
una nube de nada que se va...
-y se fue, ¡y qué va a hacer! -
disparaba un par de flechas de ladridos
y volvía corriendo en una risa
-ya viene otra, ya viene siempre otra mañana-


Tuve una vez un perro alegre
que se fue como un sueño
un sueño pájaro que escapa
cada vez que avanza el alba

Tuve una vez un sueño parecido a un perro
que te mira sonriendo
por no haber atrapado nada
-y qué va a hacer!- ladraba riendo
y me enseñó a perder sin llorar tanto
es más: reí perdiendo
y me perdí en la risa abandonada del alcohol
en la que ya no importa nada
las aves huyen, y en la mano ninguna
y volando hay más de cien o de cien mil
reí como ese perro que tuve una vez
que reía de sí, o de los gorriones
o de mí que lo miraba
o reía porque sí que es lo más cierto

Tuve un perro alguna vez
del que me queda sólo esa risa de
-¡qué va hacer!
siempre hay mañanas y gorriones-

Tuve un perro del que me queda
el vuelo de lo que nunca tuvo
y la risa final por lo que perdí

Tuve un perro y su risa
y no los tengo más
pero volando son cien mil.



                                                                   tuve una vez o quizá no, soñé una vez o quizá no...
 
 
 
MLM

Comentarios

Entradas populares