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Buen viaje compañero-maestro

Hay otro plano donde se festeja que llegó un maestro que hará  coreografías de otra dimensión... seguramente... y quizá en alguna noche de enero veamos algunas estrellas bailar una sajuriana por lo pronto estamos tristes Laborde está de luto y hasta el cielo está llorando por estos días. ¡Tantas madrugadas compañero! Como dicen: éste no es el único baile que bailamos... y ahora estás armando otro baile que seguro será maravilloso.  ¡Buen viaje y buen baile compañero!  Gracias por tu inmensidad.                                                                          Dedicatoria   A la memoria de Héctor Aricó, Maestro y compañero de infinitas madrugadas.  

una noche un gato...

Tuve una vez un gato...
dicho mejor: Hubo una vez un gato,
porque como dijo el Maestro Pablo:
“nadie es dueño de un gato”
hubo una vez, digo, un gato descolgándose
como un pedazo de noche por la tapia del fondo
una sombra de ojos verdes nos miraba desde el patio
allí tímidamente comió sus primeros bocados
timidez corta la del gato que dura
poco más de un salto
y en menos de un amanecer se adueña
de los pies de la cama y de tus pies
una visita mezclada de ausencias
me enseñó a ir y venir sin culpa
a no esperar y a desaparecer
maestro de confundirse con la noche
fuiste el sol de un tiempo luminoso
sol negro que se subió a la falda
que un día miraste la casa vacía
sin un almohadón donde tirar la siesta
mirabas las paredes frescas de pintura fresca
y el signo de pregunta de tus ojos
me apretó la garganta...
ahí quedaste sentado, apagué la luz
para mezclarte con la sombra
porque el signo es una horca
en la madrugada
pedazo de noche que con el alba
ya no estabas
sombra diluída en sol
que nunca has muerto.

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