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Palomita de arcilla

 Allá a finales del 2013 me contaste de una palomita de arcilla que hiciste en un taller de cerámica y que nunca volviste a encontrar. Me vino la inspiración y me salió una historia y una canción. Y hoy casi 12 años después estás aquí a mi lado, compañera de vida y viajes y aventuras que siguen volando.  Creo que aquella palomita merece un homenaje aquí, en este sitio donde fui plasmando el mapa de mis andares.    Sueño de paloma de arcilla 7 de enero de 2014 a la(s) 13:45 Una paloma rígida de arcilla que pasó por el infierno aburrida en la sombra del suelo que le duele nunca perdió la esperanza de volar y no se quedó de alas cruzadas aunque estaban quietas por diseño más que por ganas el cielo le temblaba en la mirada mientras le dolía el suelo las patitas con hambre de ramas las plumas ausentes en la ausencia del duro volar de la cerámica ¿qué es esta jaula que me duele y no veo? preguntaba a sus días de repisa ¿qué son estas paredes ...

Estilóbato 2025. La segunda resistencia.

 Allá por el 2001 me dijeron que empezó.

Año terrible como el que vino después. 

Yo no estaba, nació mi hijo (con el Lecop... me casé con el Lecor... )

llegué al final cuando cerraba... siempre tarde el tipo.

Pude ser parte de sus madrugadas ( Colón tinto). Cuando la nieve fue señal de despedidas.

Una noche, siete u ocho años después, por esas  vueltas de la vida, volví a estar allí mismo








donde viví tantos remolinos...( y Aquellos cantos)

y hoy, más de quince años después y en medio de un desastre parecido a aquellas épocas

me pregunto: ¿Podría ser posible que la nave Estilóbato prenda sus luces?.

Pues hoy como entonces, la miseria arrecia, y hay necesidad de verse las caras y escucharse,

es una urgencia humanitaria.

Los locos que gobiernan tienen esa facultad: ser el abono, aportar los desperdicios de los que se nutre el arte. Ningún artista iluminado y célebre vino de clases acomodadas ni de la nobleza (¿casta?). 

Después del Estilóbato las cosas se fueron acomodando, hasta que la estupidez empezó a tomar las riendas nuevamente. 

Falta poco para llegar al fondo. 

En nombre de muchos lo pido.: Estilóbato 2025. ¡Lindo número para renacer!




Esa noche volví al patio, y volví a confirmar que al fondo, por la calle San Luis, a esa altura... yo estuve viviendo allá por el 68, un niñito de jardín de cinco.


Ni la historia ni la esperanza tienen límites.

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