viernes, 25 de septiembre de 2009

Un soneto (que trajo la lluvia)



Si pudiera saber lo que la lluvia decía
humedeciendo la raíz de las palabras sueltas
exaltando el rubor de mis sombras esbeltas;
si pudiera olvidar lo que en silencio crecía


albergando ese canto que en tu imagen florecía
anudando este sueño de sábanas revueltas
abrazando risas y lágrimas envueltas
quizá, como la hierba que esa tarde crecía


en el centro de un verano de exhausto corazón,
retornaría igualmente creciendo desde el fondo
reviviendo tu brisa de claro amanecer


por el borde de ésta sangre que me ahogó la razón
a la orilla de este canto que te muestro y escondo
que entre nones y nadas, nunca pudo crecer.



(Cosas que arrastra la lluvia,
¡ y ha estado todo tan seco!)