jueves, 22 de julio de 2010

la tangente imposible


me fui por la línea, la tangente,
disparado
de mi círculo infinito de río y bulevar
me fui a que no me toquen 
las olas de tu risa, ala de risa,
me entretuve a la orilla del recuerdo
del Maestro 
en las olas de otro abrazo
en el vaivén de otro pecho
en otro mar y otra risa...
(un ángel infinito, de cordillera y agua de sal)

creí que no estabas mirando 
el sol cayéndose en el mar
creí que no oías el grito de la sal
la caracola eterna y el poema del pez

pero no pude dar besos en la arena
(perdón angel marino, flor de los andes)
allí muy hondo detrás de la bruma
allí muy lejos de mi círculo infinito
allí en los pliegues del oleaje
allí a los pies del maestro dormido
allí en el color increíble al final de la tangente
me mirabas bajo el flequillo de espuma

y me tocaron las olas de tu risa, 
ala de risa
y la tangente se parece
a un sueño hecho línea
a un retorno del sueño
a un eterno despertar
a mi día de agua dulce y bulevar.


(y comprendí que todo el mar,
no puede inundarme más que vos,
Ala de Risa, y regresé a mi niebla)








(de algún modo, florecita trasandina, 
nos comprendimos
los mutuos desencuentros, 
de algún modo, mi amiga, 
de algún modo...)