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Palomita de arcilla

 Allá a finales del 2013 me contaste de una palomita de arcilla que hiciste en un taller de cerámica y que nunca volviste a encontrar. Me vino la inspiración y me salió una historia y una canción. Y hoy casi 12 años después estás aquí a mi lado, compañera de vida y viajes y aventuras que siguen volando.  Creo que aquella palomita merece un homenaje aquí, en este sitio donde fui plasmando el mapa de mis andares.    Sueño de paloma de arcilla 7 de enero de 2014 a la(s) 13:45 Una paloma rígida de arcilla que pasó por el infierno aburrida en la sombra del suelo que le duele nunca perdió la esperanza de volar y no se quedó de alas cruzadas aunque estaban quietas por diseño más que por ganas el cielo le temblaba en la mirada mientras le dolía el suelo las patitas con hambre de ramas las plumas ausentes en la ausencia del duro volar de la cerámica ¿qué es esta jaula que me duele y no veo? preguntaba a sus días de repisa ¿qué son estas paredes ...

"Andar sin pensamiento..."

...flotar por las calles, no caminarlas
anidar en el aire sin viento de quedarse quieto
vaciar el galpón que llenaron los días
sólo un hamacarse blando de telarañas
llegar a ningún adónde, salir de ningún aquí
morir en ningún ahora,
nacer...
como saliendo de una trampa de miel
que se empecina pegajosa entre los dedos
vaciar la memoria con el viento que ha barrido las calles
las duras calles de siempre...
flotar las idas y las vueltas
pavimentar el corazón
y en el galpón de arriba otra mano de pintura (y van...)

no ser, andar sin ser, tan lejos de uno
no ser, sin haber muerto
no estar, sin escaparse
no llegar, no irse, ni siquiera estar
nada duele, nada hiere, nada pesa...
anestesia del golpe repetido
(la otra mejilla, y la otra luego la otra, la otra....)
golpearse de llanto hasta reir
reir hasta volar en olvido
... no hay pájaros, no quedan hojas
(ni yo quedé, no se me ve, quizá esté... no sé)

andar y ser, no un pájaro, sino el viento de sus alas;
no un diario que cruje en las veredas, sino sus letras borradas;
no el lobo malherido de luna menguante, sino la parte final de su aullido,
(la que queda entre la boca y el cielo)

andar quieto con velocidad de sueño
deslizarse inmóvil por el bulevar desierto del olvido
andar quieto... digo quieto,
y de tan quieto movilizar el tiempo detenido de la siesta
volver flotando, no caminando
regresar sin haberse ido

artesanía del corazón que a puro golpe y caminata
anda pero no lo sabe.



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