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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

He ganado

He pisado flores,
he roto puentes,
he quebrado cristales,
he apedreado aves,
he sido indiscreto
con mi única caricia
la palabra:
la única tormenta que arrincona
la obscenidad de mi alma.

He distorsionado
con una absurda tangente
al remolino:
órbita azul de un canto perdido
he cantado...

...y no he entendido,
no he sabido leer los signos del fastidio,
corazón analfabeto.
No he logrado lubricar los engranajes de la risa
sólo he aprendido a llorar (y eso me sale)...

...he ganado y por eso

... he aceptado hoy los premios del castigo
(he mirado al suelo en este día de ausentes):
la piedra certera de tu no,
el filo de vidrio de tu nunca,
y el portazo brutal de tu silencio.




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