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Palomita de arcilla

 Allá a finales del 2013 me contaste de una palomita de arcilla que hiciste en un taller de cerámica y que nunca volviste a encontrar. Me vino la inspiración y me salió una historia y una canción. Y hoy casi 12 años después estás aquí a mi lado, compañera de vida y viajes y aventuras que siguen volando.  Creo que aquella palomita merece un homenaje aquí, en este sitio donde fui plasmando el mapa de mis andares.    Sueño de paloma de arcilla 7 de enero de 2014 a la(s) 13:45 Una paloma rígida de arcilla que pasó por el infierno aburrida en la sombra del suelo que le duele nunca perdió la esperanza de volar y no se quedó de alas cruzadas aunque estaban quietas por diseño más que por ganas el cielo le temblaba en la mirada mientras le dolía el suelo las patitas con hambre de ramas las plumas ausentes en la ausencia del duro volar de la cerámica ¿qué es esta jaula que me duele y no veo? preguntaba a sus días de repisa ¿qué son estas paredes ...

Quiero callarme


Sangre del bulevar
donde la lejanía ya es costumbre

quiero callarme, quiero callarme, quiero callarme

desarmar lo dicho
bastante, suficiente, demasiado
destejer palabras letra a letra
tirar de la punta de la última letra
hasta hacer una línea
un horizonte de tinta
que no diga más nada

quiero callarme, quiero callarme, quiero callarme

sangre del bulevar
la línea herida por donde me grito silencio
desde la boca abierta
de esta tierra de agosto
quiero callar las orillas de sangre
los vaivenes de barcos amarillos
las botellas tiradas al mar
quiero callar la voz reseca
desdentar los versos
desbarajar la sintaxis
de tanto día sin silencio

quiero callarme,
quiero callarme, quiero callarme

quiero callar esta voz que construye desconcierto
quiero una sola línea negra en el papel y en el viento
un horizonte con cicatriz de luna
quiero mi silencio de pájaro dormido
amordazar las lapiceras una a una
bloquear los teclados de las calles
para callar cuando camino
darle la palabra al viento
un silbo que no hiera
que no sangren horizontes de oraciones
quiero cerrar este desfile de palabras
y su monótono desfile hacia la ausencia.

quiero callarme, quiero callarme, quiero callarme...

sangre del bulevar
donde desangro versos con los pies
donde escribo el viento de los días
donde me encuentro ahora buscandome mordazas

quiero no decir, quiero no escribir
quiero callarme


(yo, que fui un niño callado,
hoy soy un hombre que no quiere decir más nada)


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