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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Te toco


Te toco con versos trasnochados,
con algún canto quebrado de sueño,
con un sueño de espada-lapicera
tinta de alcohol y memoria
(lanza del ayer en el costado,
cosquilla que al final me hiere)
equilibrista sobre seis cuerdas flojas
que nunca se detienen...


Regreso mareado de vos...¿regreso?,
tropiezo conmigo volviendo a casa...¿volviendo?


Estoy desnudo, desarmado.
Te develé el corazón,
lo desvestí como a un gerrero tonto,
(sus armas son sólo guitarras y palabras indomables).


Te toco con versos que son besos
te beso con versos que son dedos,
amor de ninguna madrugada;
te abrazo, te innundo, te acaricio,
te toco con versos,
sé que volveré a dormir...
¿volveré?
te toco con versos...
 ¿te toco?
te beso con versos...
¿te beso?
(pregunta el corazón, un guerrero tonto borracho de vos)


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