sábado, 21 de febrero de 2009

Castillos

Castillos de palabras, edificios,
el tarot nunca develado de los pasos,
palabras cayendo livianas como cartas,
siempre precipitadas estrellas asfaltadas
gorriones que de algún modo mueren
o se olvidan del viento,
pájaros disueltos por las lenguas del otoño,
brisa, tímida lluvia....

Castillos de palabras, derrumbados
sobre su propio sol
Castillos de palabras, con fantasmas
aburridos de su propio miedo,
Castillos de ladrillos cansados
de siglos de volverse a levantar...

Castillos hechos trizas por la nada
cuando finalmente terminen de caer
todos los naipes y los versos
los conjuros y los filtros
estaré quizás allí en el fondo
yo, sin palabras ni dichas ni escritas
sólo una pequeña niebla 
en el fondo, en la raíz, en el cimiento
ni el recuerdo de un castillo en el viento
sólo arena que se sube a la arena,
sólo agua que se baja del agua
silencio
nada más.

domingo, 15 de febrero de 2009

El Estilóbato II -Colores



Volví a pasar por la calle Tucumán 842 (ex-Estilóbato), como aquel día, que creí encontrarme con demolición o un nuevo edificio en lugar de aquella casa, que a la noche tenía el color del corazón...... pero no, ahí está aún.... no sé que es peor, sólo sé que me vuelve a atacar un remolino de recuerdos como colores de un millón de tormentas....





Colores


A la casa roja

le pintaron de amarillo el corazón…

¡tan prolijo y perfecto!

una hamburguesa de Mc Donald

¿tan insípido tal vez?



Según dicen, la muerte

monta un caballo amarillo…

yo lo escuché galopar un año blanco,

cuando la nieve

fue señal de despedidas.

Me abrigué con el escudo de siempre:

esa guitarra esmaltada de arena

que ya no es tan inocente,

y con una espada de palabras;

dorada por decenas de otoños,

defendí mi playa de tanto viento gris.



Los pintores de la muerte;

que recorren madrugadas

de azules bulevares mal teñidos de naranja,

tal vez me anden buscando

y CAPturado me condenen

por teñir de tinto un par de veces

las baldosas de una casa perfecta y amarilla

(sol de mentira en un papel cualquiera),

por blasfemar contra esa luz que no es luz

del bulevar…



¡Qué le voy a hacer!

yo no tengo pincel, sólo guitarra y palabra,

y ésta sangre-tinta hecha de río

que cada tanto desborda…

creciente roja al final, como la casa.



Rojo sobre amarillo, volverá mi corazón azul marino (marinero)

Lleno de grietas…imperfecto y sombrío

como un viejo bulevar.

Rojo sobre amarillo… anaranjado…

rayo verde (esperanza dicen…) sobre el mar

de la memoria más celeste…

¡amanece!

(…sí hijo, el corazón es rojo.)