te recorro
por el camino inverso
de tus lágrimas
hasta el borde dulce
de mi horizonte
(tus cejas)
la parte más alta
el techo suave de ese cielo
que no encuentro
te recorro
el doblez del caracol
que no me escucha
allí te canto
con mi mano más suave posible
antes de extraviarla
en el sueño solar de tu pelo
ese del que no despierto
te recorro
desde el centro de tus manos
que no me esperan
por una ruta de cosquillas
hasta apresarte los hombros
esos que se encogen
cuando recorro
buscando algún camino
alguna senda olvidada
donde no estés en guardia
y me dejes entrar
(te recorro, por difícil camino de no verte
y estoy menos aquí, pero no menos intenso
y digo poco, pero no pienso poco
y no hago nada, pero nada en mi, es soñar,
que es poco menos que todo.)

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