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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Allí donde los pasos se embarran de sombra


Allí donde los pasos se embarran de sombra
hay un remolino de antes y de ahoras
y esa rojiza luz que duele
golpeando la blanca luz de la infancia
Allí estoy quieto aunque camino,
allí me sobra hoy el corazón
allí me aturdo entre máquinas extrañas
y el cruel perfil de monumentos a la nada
y los vientos extraviados entre alturas impuestas.

Allí me pierdo en la soledad de mis pasos
que no han vuelto
sólo siguen garabateando
entre absurdas vidrieras
preñadas de luz que no es luz.

Allí siento que sobro
que me ganan motores insolentes
y me escupen con su luz que no es luz
y me gritan con su voz que no es voz
allí siento que ya no estoy
allí siento que me voy
porque el barro hiere
y me pesan los pies.

Allí en algún ángulo
de bulevar con bulevar
construiré una elipse
un remolino...
allí ya no estoy,
allí ya no camino
allí,
insultando al ruido con silencio,
me iré.

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