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Palomita de arcilla

 Allá a finales del 2013 me contaste de una palomita de arcilla que hiciste en un taller de cerámica y que nunca volviste a encontrar. Me vino la inspiración y me salió una historia y una canción. Y hoy casi 12 años después estás aquí a mi lado, compañera de vida y viajes y aventuras que siguen volando.  Creo que aquella palomita merece un homenaje aquí, en este sitio donde fui plasmando el mapa de mis andares.    Sueño de paloma de arcilla 7 de enero de 2014 a la(s) 13:45 Una paloma rígida de arcilla que pasó por el infierno aburrida en la sombra del suelo que le duele nunca perdió la esperanza de volar y no se quedó de alas cruzadas aunque estaban quietas por diseño más que por ganas el cielo le temblaba en la mirada mientras le dolía el suelo las patitas con hambre de ramas las plumas ausentes en la ausencia del duro volar de la cerámica ¿qué es esta jaula que me duele y no veo? preguntaba a sus días de repisa ¿qué son estas paredes ...

Un amigo poeta

Mario Vasconi es ingeniero, acostumbrado a los cables, los voltajes y las fórmulas; mas tiene blando y trasparente el corazón. No digo esto sólo porque es mi AMIGO en el rio, en la risa, en la pena, y en millones de fogatas, y hectolitros de tinto (y alcoholes diversos), sino porque es capaz de escribir muy bellamente, con lo siguiente doy fe:

SILENCIO

Mi silencio contiene ruidos del alma contra el amor.

Equilibra vacilaciones del pensamiento sin apoyo.

Humedece invenciones en ciernes, prohibidas.

Mi silencio resume ensayos de felicidad

resueltos en algunas sonrisas,

solas y lejanas a mí,

como estocadas al dolor,

esporádicas y difíciles,

destellos de muda locura.

Mi silencio acepta la música, la adora.

Mi silencio está creciendo con pies sin huella.

Es intangible e inaudible,

como buen silencio amigo.

Quise saber su tamaño:

mide al menos una noche de largo

por un océano de largo

por un cielo de largo.

En cuanto al ancho, sacando mi alma,

queda casi la nada.

La altura de mi silencio fue así:

corrupta e invariablemente despareja.

No me manejo bien con ella,

ya no la necesito…

ni la extraño,

aunque la amaba.


Buenos Aires, 23 de mayo de 2008

Mario Edelmiro Vasconi


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