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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Aniversario del fuego (la braza bajo la ceniza)


...la chispa que incendio la plaza...
una esquirla de sol encajada en el horizonte
y aquí en mis ojos, la llama de mi alma boquiabierta
y aquí en mis ojos tu allí
y allí en tu allí mis ojos
y el fuego de allí adentro inexplicado
el calor líquido fabricante de nubes
... ninguna lluvia, salvo tu risa,
podrá con este incendio.
Ningún allí más que ese allí tuyo de usted
y este aquí mío de vos que hoy se hace usted
entre mi risa y tu misterio
y entre tu misterio-risa que no veo
... ninguna risa, salvo tu lluvia,
incendiará ese poder, pequeña esquirla
de una tarde que veo allí en tus ojos (en un allí de sueño)
en ese allí tuyo de vos, fuego de enero
y este aquí suyo de mí, hielo de abril
... ningún frío, salvo ese usted de vos
y ese usted de mí, que es casi tibio
podrá helar este fuego que inauguré allí
con una chispa salida del fósforo y la lija
allí donde estás usted y vos...
allí donde mi usted se quema en vos.

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