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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

El cielo






Las letras en el cielo para evitar la asfixia
el duro pavimento del papel solitario
las letras confundidas con estrellas
las letras cansadas tomando aire
la brisa sutil de la noche
esta noche sin lluvias
sin las nubes de aquí ni sus tormentas
los mundos que no sé
los días que no existen
el tiempo sin construir
esperando ciclos de luz 
que le inventen un calendario


quiero irme por ese  cielo como siempre
quiero volar y dejar atrás este abajo cansado
estas puertas cerradas, estas ventanillas
de los días que pasan...
quiero irme por ese cielo...
pero ahí,
 con mínimas estrellas
aparece tu suave geometría constelada
y me quedo mirando como siempre
con la lengua y las manos incapaces
y la palabra inútil, lejana y tirada al mar


las letras en el cielo 
la pantalla de sueño donde estás
y este pequeño cielo mi sueño de pantalla
que habitan fotogramas de tu risa
la foto de mi sueño y sus letras al cielo
tu risa atrapada en cielos de pantallas


constelación de vos y varias veces vos
y las letras en el cielo 
una imposible vía láctea
mi frustrado río hacia tu corazón.










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