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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

un sueño, padre...



(...unos billetes gastados
sobre la vieja mesa
y tus gracias
por esas cosas mías
que te gustan, te gustaron...

la vida, el río, la corriente
el sueño de agua que te alberga
desde una tarde de abril
aquí, en el espejo marrón
desde donde nos miran 
atentos nuestros peces)
 
no vos, ni tu cara, sólo...
tu letra bella de antiguo marinero
oficinista del agua
burocracia de ultramar
aquí en mi sueño enumera
y hace cuentas de mis luces
y me paga, me devuelve, dices
pesos por alegrías
monedas por monadas de niño 
compañero de orillas
de anzuelos y de tanzas tirantes

me pagas... me devuelves
y me dices "te quiere"
remarcado con un círculo 
de prolijo lápiz

y yo deudor y torpe no sé
aún quién me quiere
y ni sé ni sabré pagarte
porque soy yo, no vos
el que te debe tanto.




(en estos días supe que tus cenizas no duermen en el río... son la corriente.)

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