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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

soy



soy nada más el viento
perplejo y mudo de lloviznas
hundo el paso hacia la nada
de una casa que flota 
en la nada más nada de mi nada
soy nada más el viento
aire de palabras quietas
que ya no dicen nada
y que se van a la nada
como este paso sin luz
quién pudiera volver a detener
la risa, allá donde casi la veo
(allá donde el verano... allá donde la lluvia...)

y hoy ya no me animo a mirarte la risa
me quema el sol que ya no tengo
y estás quemándome en cada rincón
como me quema el viento

¿dónde buscar la fuerza
que me empuje a tus ojos?
si sólo soy la fuerza dispersa del viento
un camino perdido en el oscuro silencio del viento
y un murmullo de río que me quema los pasos

soy
sólo los pasos de la letra
el viento sin palabras ya
soy 
el silencio del viento que calla
callado estoy
soy el silencio.




(y me quiero callar la escritura...
¿cómo se dice callar
para silenciar lo escrito?)

 

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