Ir al contenido principal

Destacados

Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Puse a mi corazón


puse a mi corazón a andar en bicicleta
y ya no más acelerado
puede ver el camino y sentir el viento
anda a la velocidad del río
y ya no más frenadas bruscas
que aglutinan la sangre en un rincón

puse a mi corazón a andar tranquilo
para mirar a los que pasan a lado
cara a cara y sentir el sol

puse velocidad menor
y no habrá ya más esperas
porque no llegará antes
a ningún lugar

puse la calma como camino
y ya no habrá más urgencias
ni más necedades hijas de la prisa

puse a mi corazón sobre el asiento
de un vehículo simple
un hermano del viajero
para mirar la distancia
como un paisaje tierno

bajé mi corazón de la flecha de los días
para no ahogarme el alma en histéricos suspiros

le saqué su traje de eléctricas carreras
le borré los croquis de rutas a la nada
le pinté sombras de árboles a los lados
lo puse en mano izquierda que es la suya
le saqué el impermeable para que beba lluvia
lo dejo que flote en la brisa del andar
y andará lento a salvo de accidentes

a lo sumo una goma desinflada
lo obligará a caminar.



("...camina plácidamente entre el ruido y la prisa....")


Comentarios

Entradas populares