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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

MENSAJERA DEL AGUA



Lo que dijo el agua
me trajiste
el secreto a voces de las piedras
la ventanita del atardecer
y el agua que la desborda
mojándome el alma...

Impregnada de río estás
y de corrientes
 y de besos como peces...
por eso me trajiste
lo que dijo el agua
una canción de cascadas
un verso de burbujas
desciende por mi oído
hasta el cielo...
yo juego allí en la altura
con la luz de tus besos-peces.

Lo que dijo el agua lo sabemos
como todo lo dicho en el oído
en el fluido espeso
del tiempo quieto de un abrazo.

Lo que dijo el agua me dijiste,
aunque ya lo sabemos
como cuando nos decimos
infinitas cascadas
pobladas de palabras-peces
repitiéndonos hasta el sueño
lo que ya sabemos,
lo que dice el agua.

(el agua viene de vos y te espero en cada río de sueño)




Comentarios

Anónimo ha dicho que…
cipstno es fácil darse por aludida ante tanta Poesía... pero en el vórtex del alma, a qué mujer no encantaría ser esa mensajera tuya y saber que la estás esperando?? Sólo se puede pensar en una respuesta posible... empezaría con la bella y mágica palabra... Gracias...
Marcelino Martini ha dicho que…
entonces uso esa misma mágica palabra... para referirme a tu comentario: GRACIAS.... gracias por acercarte a estos bulevares.... a este reflejo de mis sueños hechos calles.... hay claroscuros aquí, no todo es risa, pero a veces brillan estrellas.... las de los ojos que como los tuyos, miran desde algún lugar. Espero que sigas recorriendo mis bulevares de madrugada, que sólo por estar aquí también son tuyos.

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