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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

y es que la luna...

y es que la luna
repleta por años de sublimes redondeces
se volvió burla a veces 
cuando la madrugada
teñía de lejanías todos los bulevares
y ni una vela en las orillas pude ver
ni un reflejo de plata sobre el río...

...y es que la luna 
en noches como ésta
me devuelve en canto
tanta esquina llorada
me redondea el alma estirada
en correntadas que ya fueron
y que a veces 
como si fuera un niño lejano
que me mira desde ayer
me tira risas de inocencia
y me enternece

y es que la luna a veces
es un ánfora de luz
y bebo en ella porque me trae
el vino suave de tu boca
mecido en un murmullo de peces

y es que la luna a veces
cuando vivo en el sueño
que sueña a tu lado 
me adormece.



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