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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Ese Invierno

No se me pasa el frío
de aquel invierno que te fuiste
ni se me pasan los peces
que esperábamos en la orilla
la paciencia infinita y milagrosa...


...ese sol de un primer día de invierno
fue diferente a todos,
caí en la correntada de saber,
caí en la cuenta
que el cielo de tus ojos
se puso azul marino
que por ese azul te fuiste, marinero....
que de repente la bici de la vida
no tenía rueditas a los lados
y los porrazos en adelante
corrían por mi cuenta.


No se me pasa el invierno
cuando levaste las anclas
por más veranos que tenga
navegándome los hombros...
y creeme, a veces lloro
los enojos sin vuelta
los berrinches adolescentes,
los puertos rotos de vejez,
los ojos nublados de olvido,
...no se me pasa el invierno
no se me pasa el río juntos...


pero entibio mis días con tu astilla
(carpintero al fin)
que me dibuja risas
con su magia luminosa
de lápiz marinero
de sombras astronautas
y quizá sin saberlo
me traza cada tanto
tu estela, tu estrella
tu memoria.

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