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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Las pérdidas

Las pérdidas


Yo me perdí a veces
en alcoholes y en amores
pero mi cuerpo desnudo no
estaba siempre ahí, a un paso de la risa
y he perdido cosas, billetes, plásticos
oportunidades y juegos
ocasiones, sueños, caminos
pero mi cuerpo desnudo no
nada, porque desnudo está como el alma
y a veces pierdo, sí...
a veces me desencuentro y olvido alrededores
y pierdo parte del mundo
billetes, plásticos y contraseñas
pero mi cuerpo desnudo no
y los abrazos desnudos no
esos están ahí junto a mi cuerpo
el alma carnal, la carne del abrazo
yo pierdo cosas... billetes, plásticos y números
pero los abrazos están ahí, a un paso de la risa
y cada pérdida es un brazo que se me posa en el hombro
de mi cuerpo desnudo, porque desnudos estamos
más allá de las cosas
porque andamos ciegos con nuestras vestimentas
y cuando se desgarran y se pierden
ahí están desnudos nuestros brazos
nuestros cuerpos
nosotros.
 
 
 
a vos, que te quedás con mis pérdidas,
pobre hombre de las calles, 
que recoges cosas
 y 
estás desnudo de abrazos.
 

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