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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Una vez un superhéroe

Hubo una vez un superhéroe
que traía vientos de ciudad y risas
y desafiaba al río cada vuelta...
mi adolescencia le quitó la capa
y los superpoderes
y fuimos nomás amigos cada tanto
y cruzamos las cumbres y bebimos y reímos
fuimos y volvimos
y arreglamos cosas y rompimos
y quemamos brasas como estrellas
y volvimos a reir
y un día lloramos para siempre…
y me queda mucho, y me queda tanto
y me quedan:
“esos baldíos en los que nunca hice un gol”
Hubo un tiempo de plazas y soles
que salpicaban los días de brindis
Cada tanto destellos de luz en la distancia
cada tanto alcohol, historias y río
y no sé… y un día, allá lejos
un soplo de infinito te llevó
solo y cerca del cielo
solo como arriba de una antena
solo y cerca del mar
solo y lejos de todo.
Buen viaje superhéroe
mi vejez te devolvió la capa.


                                                                                  A tu memoria hermano

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