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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

La otra ribera

Cuando le llegue la noche a esta crecida
y al animal de barro
se le aclaren los peces
me iré a sentar, pies en el agua
y me pondré a mirar la otra ribera
veré el lugar donde tu caña
dibujaba el reír que ayer perdimos.

Cuando le crezca el agua a esta mirada
mirando las distancias
se le enturbien los días
me iré a reír besando el vino
y escucharé un cristal en la otra orilla
será el dolor ángel de espuma
una gaviota más que no regrese.

Busco algún lente de lágrima
para llegar en un bote de luz
a esa ribera de enfrente.

Cuando me llegue la noche de esta pena
y al animal de sangre
lo rompan las heridas
te irás al sur de tanto sueño
y allí podremos ver la otra ribera
verás el sol de alguna brasa
perfumará la luz tanta tiniebla.

Cuando nos duerma la noche sin orillas
mirando las botellas
que vaciaron los días
la risa al fin pies en el agua
y sonará un cristal de otra ribera
será el dolor ángel de espuma
una gaviota más que no regrese.
                                                                                 


                                                                                                              








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