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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

el ocho

el ocho naciste marinero
y acá estoy con tus achaques
la cara torcida de dolor
la espalda cruel
la cintura cósmica vuelta barro
miseria de lunas
ni planetas
el ocho fulgura siempre
cuando el año está viejo
el ocaso
el dolor
la tristeza
la sombra del ayer que te encandila
con luz de brillo juvenil
veinte años no son nada
Los peces que han pasado
y quedamos menos
ahora somos dos
la primera y el menor
el "de regalo"
la vieja te enterró por varios años
y acá estamos, viejos, cansados
con los gestos secos y torcidos...
pero quizá es la torcedura de la luz
que nos lleva a torcer para algún día
alcanzar el horizonte.
Feliz ocho en el nueve marinero!


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