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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Las ausencias

...la nada del humo que se eleva
el fuego que fue
el recuerdo del brillo
el centro del remolino hacia donde todo va
el hueco, el agujero, la nada.

Allí me veo mirando hacia el abismo
sin poder fijar la vista
porque no existe ni el punto
porque ausencia es eso
ni un punto, nada.

...sólo el humo que se eleva
el fuego que fue
el recuerdo del brillo
el centro del remolino hacia donde van
todos los quizá, todas las esperas

Allí me veo intentando
calentarme las manos
pero el hueco, la nada, la sombra
han mordido el fuego, el brillo
y la poca tibieza que es recuerdo

El signo de una línea horizontal
que quita todo
el horizonte chato del frío cálculo
lo que achica, disminuye
y tiende a la nada

Allí me veo haciendo cuentas
de lo que resta, lo que queda
lo que está y va camino a no estar

La potencia invertida
por la línea maldita que a todo disminuye
la nada final del camino
no hay barrera, sólo niebla
y detrás sólo sombra

allí va el recuerdo del brillo
el fuego que fue
el centro del remolino

la última casilla del tablero
donde un último peón
quizá quiera ser rey
el más inútil de los reyes.

M.L. Martini




...Ausencia en todo siento:
ausencia, ausencia, ausencia.

Miguel Hernández




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