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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Volvé a cantar, girá otra vez.

 

Te vi girando en una zamba a media voz

Te oí ofreciéndome unos tragos de canción

crucé a tus ojos de la mano de un tinto capitán.

 

Nadé en un río de velas a tu luz

 reí cambiándote los duendes de lugar

 crucé tus manos sobre el borde de un canto en el final.

 

Y estás ahora en ese umbral

mojada de una luz que no entendés

Volvé a cantar, girá otra vez,

encendé velas sobre un tinto capitán

a ver si en el final cantan los duendes

que de nuevo perdí. 

 

Busqué penumbras, ladrillos de ilusión

seguí curándome en tu rito a media luz 

volví a tu vino navegando mi antiguo bulevar 

 

Quebré mi canto en un rincón de amanecer

te hiciste sol desde un invierno que dolió

volví a mi calle y desandando este sueño desperté.

 

Y estás ahora en ese umbral

mojada de una luz que no entendés

Volvé a cantar, girá otra vez,

encendé velas sobre un tinto capitán

a ver si en el final cantan los duendes

que de nuevo perdí. 

                                                                                                    Al Estilóbato y su gente, siempre vivos en mi memoria.

 

 

 

 

 

 

 

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