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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Gaviota

Te fuiste una mañana de sol

un infinito ayer que nunca pasa

te imagino volando una playa interminable

de niño te vi la vocación de mar

...tan lejano!

pero cercano y tanto

que teñías de azul

las fotos grises de tu edad de flor

te fuiste en un vuelo calmo

como un vuelo de sueño

como un sueño de vuelo

una sombra de aleteo en el mar


no hay mucha más palabra

para decir un vuelo calmo...


sólo mi mano en alto

que me tomabas

para cruzar los años

te saluda el vuelo

que se pierde en el mar

desde la orilla de un día de sol

desde esta playa interminable

un infinito ayer que nunca pasa.


                                                                            A madre María Luisa (Ñata)

                                                                                                a un año del vuelo final.





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