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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Hermano de agua

Decime en qué rincón de tu orilla está mi calma,

así te dije en un canto

que ya está cumpliendo dieciocho

y me di cuenta hace poco

que me escuchaste hace trece...

aquí estoy con dos o más rincones 

que me diste

casi a la vuelta de la esquina

o por una calle o por otra

siempre llego a tu arena


un día hace nueve empecé a ser feliz

pero en una orilla tuya más abajo

donde sos más hostil

donde abundan barrancas y oscuridades

besé y sigo besando 

en todas tus orillas de dos ciudades

no sé cómo se le dan gracias a un río

y por eso canto y volveré a cantar

y a decir en cada canto

Hermano de agua.



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