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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Aniversario para un árbol inocente
















El árbol que elegiste de verdugo te perdona,

como la misma corriente
que ya no podemos enfrentar brazo a brazo,

como la misma risa que detuvo ayer su correntada,


como el humo de un millón de asados
,

como las copas del brindis quebradas por el llanto
...

ya nada está sano ni volverá a sanarse...

pero el árbol, otros que hoy ríen conmigo y yo (otro árbol del mismo río)...


te perdonamos.


a Gabriel.... dondequiera que estés.

Comentarios

Mario E. Vasconi ha dicho que…
En las oquedades del alma
en los llantos venideros
en las risas fotografiadas
en los cielos tormentosos
en las noches frias (como esa)
en las memorias vivas
en los sueños difíciles
en el mejor de los casos
en los mates sin azúcar
en el cementerio
y bajo la faz...
...quedó el chasquido
de no haber sabido, amigo,
cómo estás...

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