Una vez un árbol
Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ... allí murió de niño entre horizontes de pared. Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.

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en los llantos venideros
en las risas fotografiadas
en los cielos tormentosos
en las noches frias (como esa)
en las memorias vivas
en los sueños difíciles
en el mejor de los casos
en los mates sin azúcar
en el cementerio
y bajo la faz...
...quedó el chasquido
de no haber sabido, amigo,
cómo estás...