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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Sólo soy...





...yo soy mi nombre dibujado en la playa,
una eventualidad sobre la arena,
un momentáneo desorden que una rama pertinaz
le impuso a la lisa pizarra de los días.


Sólo soy un rasguño con pretensión de herida
que algún lápiz de palo devenido en espada
talló improlijamente una tarde cualquiera
sobre el cúmulo infinito de estrellitas de piedra.


Sólo cambio el ángulo de algunas joyas de mica
e intento simular un sol pequeño
y confundo a algunos pájaros, es cierto,
pero no altero los vuelos ni las rutas del viento
sólo soy un relieve más o menos bajo...



...me prolongo en un par de diminutas manos
que amontonan castillos en sus juegos sublimes,
un manotazo que le asesté al infinito para no morir de golpe...


...yo soy mi nombre dibujado en la playa,
un corazón desprolijo
cobijado entre débiles castillos,
desdibujado por huellas de aves que no saben leer...


... nada importa, cuando menos lo intuya,
puede subir el agua.



(... la estoy oyendo, en este aniversario de haber muerto un poco.)








Comentarios

Mario E. Vasconi ha dicho que…
En pocas palabras:
tengo muchas emociones.

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