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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Nunca podrías...



nunca podrías,
con tus besos sin nombre
inaugurarme una risa
no saben del verano
no se han vuelto letra
una tarde de tímida lluvia

nunca podrías,
con tus besos de viento
hacerte boca y nombrar la espera
no has destilado del río de la luna
su alcohol de insomnio blanco
no fuiste palabra un día

nunca podrías,
con tus besos que no existen
desdoblarme el corazón en aleteos
no disparaste mi sangre con memorias
de magias preferidas
de misteriosa danza solitaria

no es tu puerto mi boca
te perderías en la ocuridad
azul y marinera del canto que no cesa
donde tanto sueño se ha perdido

no podrías dibujarme
más invierno que éste
ni apagar menos candiles qué éstos
que hoy yacen a mi sombra

no podrías besarme y si pudieras
tu beso sería esto que es
ni más ni menos
el viento.

(no obstante, gracias,
la intención es un clamor para nombrar al viento)





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