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Una vez un árbol

 Tuve una vez un árbol o quizá más pero recuerdo siempre  a aquel pequeño salvaje que me arañó la piel lo recuerdo más no sé si en las heridas o en la tristeza de arrancarlo de aquella orilla de la ciudad para llevarlo preso a la cárcel de mi patio ...   allí murió de niño entre horizontes de pared.   Tuve una vez un árbol también otros sauces del río , paraísos de veredas infantiles... pero a éste lo robé del suelo y por eso lo recuerdo siempre y también por sus espinas en mi piel y en mi alma de ladrón y carcelero.                                                                                                            

Adiós cristal dorado

Fueron años 
te descubrí en mi boca 
la tarde de un verano niño 
ardía el amor del sol 
nos deslizamos en largos besos 

fueron años 
siempre el verano 
nos volvía a juntar 
en dorados ríos de ansiedad en 
suplicios de ausencia 
que tejía el invierno 

fueron años 
un día de envejecida adolescencia 
en la mesa de un remoto bar 
te encontré en julio 
y volvió el verano 
y barrió todas las nieblas 
y las orillas frías de mi sangre 
se hicieron costas de tu río de sol 

fueron años 
y ya no hubieron más ausencias 
y las lunas más heladas 
nos miraban el beso 
desde la noche quieta 
fueron años, 
largo tiempo parecido a siempre 
eternidad de tu luz dorada 
las burbujas de tu risa 
sin importar qué clima... 

parecido a siempre no es lo mismo 
hoy te miro con los ojos bajos sobrios, sombríos...
no es lo mismo para siempre 
el verano a veces 
se vuelve espuma 
y la luna invernal nos alumbra otra playa 
ya no puedo mirarte dorada 
por tus ojos de cristal 
hay otro sol dorado 
que me quema la sangre 
de esta niña adolescencia 
adiós Quilmes Cristal 
me voy con la Bajo Cero. 
                                                                                                                             M.L.Martini

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